La influencia de la integración de la cadena de suministro en la implantación de capacidades de comercio electrónico

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El comercio electrónico, entendido como la suma de las capacidades de una empresa para emplear tecnologías de internet, coordinar procesos y relaciones y comercializar sus productos y servicios por esta vía, es hoy un desafío real para las empresas, y en muchas ocasiones una necesidad. Así pues, hablar de capacidades de comercio electrónico no es solo hablar de vender a través de internet, sino de aprovechar los canales de suministro online y sus herramientas para acceder a nuevos proveedores y organizar la cadena de aprovisionamiento, con el fin último de mejorar los resultados de la compañía.

Tanto el nivel de adopción del comercio electrónico por parte de una empresa, como la calidad y eficiencia (éxito) de esta capacidad, dependen de varios factores: el tipo de actividad y productos que se ofertan, los recursos que se destinan… Además de éstos, existe un aspecto determinante en el éxito de la implantación y funcionamiento de la tecnología de comercio electrónico: la integración de la cadena de suministro. Se trata, en resumidas cuentas, de lograr la máxima coordinación con los proveedores, en relación a la producción propia (en caso de haberla), la gestión de almacenes y el volumen y frecuencia de compra del cliente. La clave es sincronizar el triángulo proveedor, producción-stock y cliente. A este respecto, las tasas más elevadas de adopción del e-Commerce y de competitividad provienen de empresas que, por medio de diversas herramientas, mantienen un mayor nivel de integración con su cadena de suministro, en términos de sistematización y colaboración.

En cualquier caso, el comercio electrónico ha de atender a la estrategia de la compañía, de modo que deben emplearse los recursos y soluciones necesarios para que el desarrollo de la capacidad del comercio electrónico sea facilitador de los objetivos específicos de la organización.

Para lograr la eficacia de las capacidades de comercio electrónico, la empresa tienen que emplear las tecnologías de la información como forma de integración de la cadena de suministro. Además de esta coordinación, las TICs pueden ser generadoras de valor añadido para la empresa. En este sentido, compartir información relevante con los proveedores es una cuestión básica en cualquier estrategia de e-Commerce. No obstante, hay que optimizar esa capacidad de colaboración para lograr resultados satisfactorios. Esto se realiza, por ejemplo, a través de la consignación de inventarios y su acceso, el empleo común de programas maestros de producción con los proveedores (para ajustar plazos y cantidades de suministro)  y otras herramientas desarrolladas vía tecnologías de la información. Del mismo modo, internet nos permite seleccionar proveedores online, adquirir materiales en subastas online, emplear EDI-Web y comunicarnos con proveedores acostumbrados a trabajar en el entorno del e-Commerce.

Otro de los aspectos positivos de la implicación de la cadena de suministro en el sistema de comercio electrónico es el feedback que resulta de dicha colaboración, que puede dar lugar a innovaciones en productos, procesos y en la forma de aportar valor al cliente. Tanto al proveedor como a la empresa que comercializa le interesa la buena marcha del otro, especialmente al primero, por lo que las aportaciones constructivas en ambas direcciones pueden ser destacadas.

Un sector donde se aprecia claramente la interdependencia entre proveedor, planta de producción y cliente es el de la automoción. La importancia aquí de la integración del proveedor es máxima. Así pues, a comienzos del año 2000, General Motors renovó la forma de relacionarse con sus proveedores, lo que redujo el tiempo de desarrollo de un nuevo vehículo desde los 4 años hasta los 18 meses. En este sentido, un estudio realizado sobre una muestra de 84 plantas de ensamblaje automovilísticas nacionales (de un total de 216 identificadas), muestra como la integración de la cadena de suministro puede llegar a explicar el 24.9% de la variación del grado de implantación de capacidades de comercio electrónico.

Como conclusión, la función directiva debe contemplar la integración de la cadena de suministro como un factor fundamental en la mejora de las capacidades de comercio electrónico de la empresa. El empleo de soluciones tecnológicas para optimizar la colaboración con proveedores y los procesos logísticos comunes supondrá un mejor aprovechamiento del comercio electrónico de la compañía. Así, esta integración con los proveedores, dese la óptica del e-Commerce, posibilita ventajas respecto a: la reducción de plazos de aprovisionamiento, la coordinación con el cliente, la gestión de stock, el feedback, etc. Al fin y al cabo,  la cadena de distribución es un elemento primario de la cadena de valor de cualquier organización, por lo que conviene dedicar recursos, innovando si es posible, dirigidos obtener el máximo retorno en términos de valor. En este sentido, el comercio electrónico ofrece posibilidades de gran amplitud para canalizar las relaciones con los proveedores de una compañía.

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